Las estimaciones de los organismos de salud indican que un 20-25% de la población padece una o más de una alergia, afección que se define como una reacción anormal y exagerada del organismo cuando se expone a diferentes sustancias del medio ambiente, como los pólenes de las plantas, pasto, ácaros del polvo, moho, alimentos, látex, medicamentos, caspa de animales, picaduras de insectos, entre otros, ya sea de forma inhalada, tragada o en contacto con la piel, señala el Colegio Mexicano de Inmunología Clínica y Alergia, A.C.

En los individuos sanos, estas sustancias son inofensivas, pero en el caso de una persona alérgica, su sistema inmunitario las confunde y las considera invasoras. Dependiendo del tipo de alergia, los síntomas a dicha reacción pueden presentarse en piel, senos paranasales, vías respiratorias o en el aparato digestivo, y pueden manifestarse en forma de ronchas, sarpullido, hinchazón o edema, estornudos, moqueo, comezón, ojos rojos, tos y falta de aire.

"Los alergenos (sustancias del medio ambiente) hacen que el sistema inmunitario produzca anticuerpos de inmunoglobulina E (IgE), los cuales viajan a las células, que liberan histamina y otros químicos, causando la reacción", explica la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología.

La gravedad de las alergias dependerá de cada persona y puede ser leve o grave. La reacción más severa es la anafilaxia, la cual puede afectar a varios órganos y obstruir su funcionamiento normal, en casos muy graves provoca la muerte. La mayoría de las alergias no tienen cura, pero los tratamientos pueden controlar de forma efectiva, aunque también pueden desaparecer por completo en algunos casos de manera espontánea. Hay pacientes que con el tiempo desarrollan tolerancia a la sustancia a la que tenían alergia y no necesitarán ninguna precaución especial con ella.

Es más frecuente en niños y adolescentes que en otras edades, pero puede aparecer en cualquier momento de la vida. Existen varios tipos de alergias, siendo el asma una de las más frecuentes:

Asma. Enfermedad crónica que afecta las vías respiratorias, en los pulmones inflama y cierra los alveolos pulmonares y bloquea la entrada de oxígeno. Esto se manifiesta con tos persistente (principalmente en la noche madrugada o por la mañana), falta de aire al respirar, tos y silbidos en el pecho. El ejercicio puede agravar la falta de aire.

Rinitis alérgica. Los síntomas característicos son escurrimiento nasal (moco fluido y transparente), estornudos, comezón y obstrucción de la nariz de forma persistente. Se puede agravar al respirar ciertas sustancias, con los cambios de clima o en determinada época del año.

Conjuntivitis alérgica. Suele presentarse junto con la rinitis alérgica, pero también sola. Se manifiesta con ojos rojos, comezón, ardor y molestias con la luz del día.

Dermatitis Atópìca. Aparece en edades tempranas y se presenta en forma de piel seca, granitos y caspa en el cuero cabelludo.

Urticaria. Es la aparición de ronchas en diferentes partes del cuerpo, lo que genera mucha comezón.

Alergia a los Alimentos. Es menos frecuente que las anteriores, pero se presenta incluso a edades muy tempranas en forma de cólicos en el lactante, piel seca o manchas blancas. Puede causar síntomas como vómitos, distensión abdominal, dolor, diarreas con moco o sangre y síntomas respiratorios como asma. Son ocho los alimentos responsables de la mayoría de las alergias alimentarias: leche de vaca, huevo, pescado, cacahuetes, mariscos, soya, nueces y trigo.

Las alergias tienen un gran componente genético. De hecho, se ha demostrado que cuando uno de los padres es alérgico, su hijo tendrá un riesgo aproximado de entre el 30 y 40% de ser alérgico. Si los dos padres son alérgicos, esto se eleva hasta en un 80%.

Al día de hoy no existe nada definitivo para disminuir el riesgo de alergia en un niño con antecedentes familiares, pero ciertas medidas pueden ayudar, como dar lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida, evitar el tabaquismo durante el embarazo, no tener mascotas en casa, entre otras.

Para diagnosticar una alergia, los médicos revisan los antecedentes familiares y realizan una serie de pruebas. El tratamiento incluye medicamentos, vacunas y evitar las sustancias que causan las alergias. Ante cualquier sospecha de alergia, es necesario acudir con el especialista (alergólogo o inmunólogo), ya que en algunos casos pueden resultar fatales.

Recuerda la importancia de una alimentación equilibrada y saludable para fortalecer tu sistema inmunológico.