Si estás próximo a emprender, el primer paso es hacer un detallado plan de negocios, ya que esta ruta de trabajo te dará claridad y te ayudará a decidir si vale o no la pena poner a trabajar esa idea que tienes en mente. No lo quieras hacer de un día para otro, tómate tu tiempo pero, ante todo, prepárate e infórmate.

A continuación te compartimos algunos errores que debes evitar al momento de elaborarlo:

- No tener un análisis previo sobre el área en la que deseas invertir ni una investigación de mercado. Debes conocer bien cuál es tu mercado objetivo, quiénes están dentro de él, su tamaño, marcas y tendencias, y estar muy claro si la gente necesitaría tu producto. Es importante también que analices cómo va a crecer la industria, cuáles son sus riesgos y cómo podrías agregar valor a tu producto.

- Pensar que tu idea es única. Echa un vistazo a Internet y verás que alguien ya puso en marcha algo como lo que tienes en mente. Pero que eso no sea una limitante, mejor enfócate en tu idea y revisa cómo hacerla mucho mejor.

- No conocer bien a tu cliente. ¿Verdad que sí sabes a quién le vas a vender tu producto? Si tienes dudas, es tiempo de replantear tu idea. Recuerda que entre más conozcas a tu público podrás cubrir de manera efectiva sus necesidades y, en consecuencia, asegurar la venta.

- Ser demasiado optimista. Mejor, ser realista ante los riesgos que pueden presentarse. Por eso es muy importante tener un plan sólido para que el margen de éxito sea mayor.

- No definir procesos productivos y a los responsables de cada uno. Esa idea no se va a ejecutar sola ni la vas a llevar a cabo solamente tú. Describe cómo será la producción y los recursos humanos que vas a necesitar, así como los tiempos para su realización y término.

- No saber quiénes podrían ser tus proveedores. Cualquier nuevo emprendimiento necesitará que se subcontraten aliados o colaboradores. Si aún no lo has considerado, empieza a hacer la investigación pertinente.

- Olvidarte de la estrategia de venta. Tu producto no se va a vender por sí solo por muy bueno que sea. Tienes que trabajar en cautivar a tus clientes, en atraerlos y retenerlos, al tiempo que les ofrezcas toda una experiencia de compra, que es lo que en los últimos tiempos la gente espera.

- No hacer proyecciones financieras. Hazlo a un año, a tres y a cinco años con escenarios optimistas y pesimistas y plantea diversas estrategias. Proyecta ganancias mensuales, bimestrales y semestrales.

- Creer que no necesitarás innovar. Según el mercado lo requiera, piensa en que tu producto quizás necesitará refrescarse cada cierto tiempo para sobrevivir en un mercado competido.

Después de leer estos puntos, si te sientes listo para iniciar, ¡manos a la obra!