Todos en algún momento de nuestra vida nos hemos hecho algún corte o rozadura, normalmente lo podemos tratar nosotros o con la ayuda de la persona cercana en ese momento, pero, ¿qué pasa con las heridas más graves, como las que requieren puntos o incluso el ingreso a un hospital? Lo más conveniente siempre es poder contar con una observación médica para evitar complicaciones o infecciones. No obstante, hay que estar atentos a cualquier accidente que pudiera presentarse en casa, en el trabajo, en la escuela o en cualquier otro lugar.

Una herida es una lesión o un daño que ocurre en el cuerpo, rompen la piel u otros tejidos. Ocurren normalmente como resultado de un accidente, aunque las incisiones quirúrgicas, las suturas y los puntos también causan heridas.

Existen heridas agudas (corto tiempo), crónicas (período prolongado), leves y graves, superficiales y profundas, cortantes, contusas, punzantes, raspaduras, por aplastamiento y quemaduras.

Heridas cortantes. - Producidas por latas, vidrios, cuchillos o bisturí, el sangrado puede ser leve o moderado.

Heridas contusas. - Causadas por piedras, palos, golpes de puño o con objetos duros. Hay dolor y moretones.

Heridas punzantes. - Por objetos puntiagudos, como clavos, agujas, anzuelos o mordeduras de serpientes, hay dolor, sangrado escaso y el orificio de entrada es poco aparente. Pueden provocar hemorragia interna, peligro de infección. El tétanos es una de las complicaciones de este tipo de heridas.

Raspaduras, excoriaciones o abrasiones. - Producidas por fricción o rozamiento de la piel, dolor tipo ardor y hemorragia escasa. Se infectan con frecuencia.

Heridas avulsivas. - Se separa y se rasga el tejido del cuerpo del paciente. Una herida cortante o lacerada puede convertirse en avulsiva (profunda). Se caracteriza por el sangrado abundante, como la mordedura de perro.

Aplastamiento. - Cuando las partes del cuerpo son atrapadas por objetos pesados, fracturas óseas, lesiones en órganos externos y a veces hemorragia externa e interna abundante.

Quemaduras. - Son las lesiones de los tejidos producidas por contacto térmico, químico o físico, que ocasiona destrucción de las células, inflamación y pérdida de líquidos por destrucción de los vasos sanguíneos. Pueden ser de primer, segundo o tercer grado dependiendo de la profundidad, extensión, lesiones a órganos o hasta huesos.

Heridas crónicas. - Las más frecuentes son las úlceras por presión, por ejemplo, cuando una persona está en cama o en silla de ruedas, úlceras en pie diabético y úlceras en pacientes con tumoraciones.

Una herida puede sanar mediante un proceso natural que inicia con la limpieza de la herida para evitar infecciones, posteriormente viene el proceso de coagulación, regeneración de los tejidos y finalmente la cicatrización.

¿Cómo curar una herida para evitar infecciones y favorecer la cicatrización?
Lavarse las manos con agua y jabón y colocarse guantes como medida de protección.
Lavar suavemente la herida con agua y jabón neutro, aplicar suero fisiológico a temperatura ambiente.
Evitar el agua fría porque retarda la cicatrización de la herida. No se debe irrigar a presión para no lesionar el tejido de granulación que empieza a desarrollarse.
Presionar con un apósito seco o empapado en agua oxigenada para detener el sangrado.
Aplicar solución antiséptica (agua oxigenada, yodopovidona, clorhexidina). No mezclarlos excepto cuando se desea potencializar su efecto.
Dejar secar y cubrir con gasa estéril, apósitos o banditas adhesivas.
Realizar curación diaria o antes si es necesario, hasta que inicie a cicatrizar.
En caso de quemaduras leves por agua caliente o llama de fuego, enfriar con chorros de agua fría durante 10 y 15 min., lavar con agua y jabón neutro y aplicar antiséptico. De preferencia cubrir con apósito hidrocoloide.
Ante una herida punzante menor, previa limpieza buscar objetos dentro, extraerlos si es posible de lo contrario acudir al médico. Se recomienda la aplicación de vacuna antitetánica. En caso de herida punzante grave no se debe retirar el objeto y acudir al servicio de urgencias.
Para la limpieza de las úlceras por presión, pie diabético o tumoraciones, se recomienda lavar con suero fisiológico y seguir indicaciones del médico, ya que estas se tratan de acuerdo a características de la lesión y evolución de las mismas, cubrir con apósitos especiales para úlceras.

Las heridas serias e infectadas necesitan atención médica de primeros auxilios. Debes acudir al médico cuanto antes si la herida es profunda, si no puede cerrarse por sí sola, si la hemorragia no se detiene o si se complica la limpieza de la misma.

Recuerda contar con un botiquín de primeros auxilios en los lugares que más frecuentas, puede ayudar a prevenir infecciones o riesgos mayores.